Artículo de MaykaTorralbo sobre las luchas de la Plataforma de Comerciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid, contra las amenazas neoliberales a los mercadillos municipales, y sus conquistas como colectivo organizado

LOS PROCESOS PARTICIPATIVOS CONTRA LAS NORMATIVAS NEOLIBERALES:
LAS LUCHAS DE LA PLATAFORMA DE COMERCIANTES AMBULANTES DE LA COMUNIDAD DE MADRID EN DEFENSA DE LOS MERCADILLOS MUNICIPALES

Carmen Torralbo Novella

Introducción

Los procesos participativos son clave en la constitución de movimientos rei- vindicativos sólidos y, en este estudio de caso, para neutralizar o minimizar los efectos más perversos de las normativas neoliberales. Esta narración se centrará en dos momentos fundamentales de la lucha de los comerciantes ambulantes de los mercadillos municipales: el primer proyecto de regulación del comercio ambulante en la región de Madrid en 1996, que dio origen a la Plataforma de Comerciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid, integrada por vendedores de a pie; y la gran ofensiva neoliberal que inició el Ejecutivo autonómico de Esperanza Aguirre en el año 2009 –con su particular transposición de la Directiva 2006/123/ce, del Parlamento Europeo y el Consejo, relativa a los servicios en el mercado interior–, que conllevaría un proceso de desregulación del sector, desprofesionalización, precarización y expulsión de miles de pequeños comerciantes ambulantes de sus mercadi- llos municipales habituales, para favorecer a empresarios con mayor poder adquisitivo. A pesar de la asimétrica confrontación –extensa en el tiempo y muy dura–, los titulares de los puestos de los mercadillos resistieron las

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ofensivas reorganizándose en la citada Plataforma, y emprendieron acciones y estrategias que llevaron a los poderes ejecutivos y legislativos de los diversos niveles territoriales a incorporar sus propuestas en las normativas reguladoras, garantizando así la renovación de las autorizaciones municipales a todos los titulares de los puestos de los mercadillos de gestión pública. En definitiva, este relato resalta el valor de los procesos participativos, porque al fomentar la legitimidad y cohesión social dentro de sus movimientos reivindicativos, posibilitan la acción social que, una vez organizada, puede influir contun- dentemente en las decisiones políticas para la preservación y regulación de los espacios públicos, como son los mercadillos municipales tradicionales.

En primer lugar, señalaré desde qué posición1 relato este estudio de caso, teniendo en cuenta que la construcción de realidad social está siempre si- tuada, sea consciente o inconscientemente2. Así, esta narración se articula desde mi doble condición de socióloga interesada en los movimientos so- ciales y su incidencia en el cambio social, y como fundadora, coordinadora y portavoz de la Plataforma de Comerciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid3. Este relato es una ampliación de la comunicación que expuse en el marco del xiii Congreso Español de Sociología (julio de 2019)4 y, personal-

1 Cangiano y Dubois (1993) utilizan el concepto de saberes situados, aplicado a las relaciones de género, para subrayar que la forma de observar, mirar el objeto de estudio siempre se realiza desde algún lugar, en función de la posición que el investigador ocupe en la estructura social, en base al género, la etnia, generación, clase social, territorio, etc. Así, la producción del conocimiento científico «alude a la existencia de una multiplicidad de sujetos e identidades y, además, se pasa de la creencia de un saber científico objetivo al concepto de la producción de saberse situados».

2 Bloor (1998) demuestra, desde la sociología del conocimiento, que el proceso de construcción del conocimiento científico siempre es social y está atravesado por la posición en la estructura social del investigador –o patrocinador– y su ideología, sea consciente o no. Esta producción del conocimiento se oculta (o visibiliza) en la creencia en los principios modernistas que considera el conocimiento científico objetivo, universal y neutral. El autor cuestiona estos principios y señala que lo que consideramos producción científica no es ajeno a las relaciones de poder; por ello no puede ser neutral, objetivo o inocente.

3 Posteriormente, en 1998, fundamos la Asociación de Comerciantes Ambulantes en Mercadillos de Majadahonda (majacam), que presidí hasta el año 2017. En el año 2000 fundamos la Asociación el Rastro Punto Es, de la que soy vicepresidenta y portavoz, y en el año 2010 constituimos la Plataforma Estatal de Comerciantes Ambulantes, en la que ejerzo de coordinadora y portavoz.

4 Conquistas de la democracia participativa: el caso de los comerciantes ambulantes

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mente, supone una nueva oportunidad de aunar mi interés sociológico y po- der transmitir, al mismo tiempo, como profesional del comercio ambulante, nuestra experiencia colectiva en la defensa de los mercadillos municipales. Inicié esta actividad laboral en la Comunidad de Madrid a principios de los años 80. Así, este texto tiene un cierto carácter de autoetnografía, pues la mirada sociológica y la vivencia, en mi caso, son indisociables.

En segundo lugar, voy a resaltar dos cuestiones que son pertinentes para entender el por qué de este texto. La primera es la importancia de la función social de los mercadillos municipales tradicionales, que no ha sido visibili- zada y, en consecuencia, no se ha valorado suficientemente. Por esta razón es especialmente relevante poner el foco en estos espacios abiertos, públicos y colectivos, que están siendo progresivamente «expropiados» a la ciudadanía y trasvasados para el uso, disfrute y beneficio privado5. La segunda es la im- portancia sociológica de este estudio de caso, dado que las transformaciones sociales se reflejan, también, en los procesos de construcción de un colectivo profesional, en su organización, regulación normativa, desregulación, resis- tencias y luchas; tal y como se constatará si realizamos el esfuerzo de rescatar su historia social, en este caso, del comercio ambulante en los mercadillos municipales.

En tercer lugar, en base al objetivo de evidenciar la importancia de los procesos participativos en la construcción de movimientos reivindicativos sólidos, en este capítulo expondré cómo y por qué en el año 1996 surgió la Plataforma de Comerciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid a ini- ciativa de los vendedores de a pie, para defender nuestros puestos de trabajo y los mercadillos de la Comunidad de Madrid. A continuación describiré el largo y duro proceso de lucha que tuvimos que llevar a cabo entre el año 2009 y 2011 para resistir la grave ofensiva neoliberal que supuso la transposición de la Directiva 2006/123/ce, del Parlamento Europeo y el Consejo, relativa a los servicios en el mercado interioren el ámbito regional, a través de la Ley

contra la directiva de servicios 2006/123/ce. Libro de Actas del xiii Congreso Español de Sociología, Sociedades en la encrucijada, compromisos de la Sociología, Valencia, 3 al 6 de julio de 2019, fes.

5 Ejemplo de ello es la proliferación en las calles y plazas de interminables terrazas de bares o la escasez de parques y zonas verdes al priorizarse la construcción de viviendas y zonas comerciales.

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8/2009, de Medidas Liberalizadoras y de Apoyo a la Empresa Madrileña, que modificó el régimen de autorizaciones municipales. En esta etapa, la reorga- nización de los vendedores en la Plataforma, y las asociaciones que en aquel momento la integraban –majacam, trescam, agartsana y Asociación El Rastro Punto Es– fue clave para influir en la dinámica y resultado de la contienda sociopolítica6 en la que los diversos actores en liza, formales –ins- tituidos– e informales –instituyentes–, tuvieron que ir redefiniendo sucesiva- mente sus posiciones y estrategias, debido a las circunstancias cambiantes y las acciones colectivas que se iban ejerciendo en diversos frentes simultáneos.

Para dar cuenta de todo este proceso, la metodología que aplico es el estu- dio de caso de tipo descriptivo, enmarcado en un tiempo y lugar. Se trata de una narración cronológica, basada fundamentalmente en las fuentes primarias de datos que hemos ido generado la Plataforma de Comerciantes Ambulantes y las asociaciones que la componen7, así como fuentes secundarias con datos de diversa procedencia.

6 El marco teórico que nos aportan Tilly, Tarrow y McAdam (2005) es muy apropiado para entender el proceso de construcción, luchas y conquistas de nuestra Plataforma. Sus aportaciones superan el modelo estructuralista e incorporan otra perspectiva: la relacional. Realizan una revisión crítica a la agenda clásica de los movimientos sociales, que ellos mismos ayudaron a difundir, con el objetivo de aplicar sus conceptos a un contexto que se torna más dinámico, al tener en cuenta nuevos actores sociales que habitualmente permanecían en la oscuridad, así como nuevas formas de acción social. Con esta nueva perspectiva, estos actores adquieren visibilidad y el escenario de la contienda política se amplia y se torna móvil, adoptando diversas formas a lo largo del episodio contencioso. Plantean que han pasado del modelo clásico de sistema político, cuyo escenario es de tipo estático, a un modelo dinámico al que denominan contienda política. Porque a los actores que componen el sistema político no solo les agrega un nuevo actor denominado sujeto, sino que a todos ellos los pone en movimiento (agentes del gobierno, miembros del sistema político, que son los actores constituidos que tienen acceso tanto a los recursos como a los organismos gubernamentales; los desafiadores o reivindicadores, que carecen de ese acceso a los recursos gubernamentales; los sujetos, personas y grupos no organizados en el momento como agentes –actores políticos externos–; pueden ser también otros gobiernos, etc.). De esta forma, realizan una comparación entre lo que tradicionalmente se denomina política pública, donde las interacciones reivindicativas se producen entre agentes, miembros del sistema político, desafiadores y actores políticos externos, y la contienda política, donde las reivindicaciones son de carácter colectivo y si llegaran a tener éxito afectaría a los intereses de aquellos que se han convertido en objeto de reivindicación.

7 Escritos registrados de múltiples organizaciones e instituciones sociales y políticas, intervenciones en los medios de comunicación, circulares informativas, manifiestos que

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Importancia social de los mercadillos municipales

En España hay unos 3.500 mercadillos municipales; 186 en la Comunidad de Madrid8, distribuidos en 136 municipios. Es decir, en el 76% de las localidades hay algún mercadillo. Solo en el municipio Madrid hay veintiséis, incluido el más emblemático: El Rastro, considerado Patrimonio de la Ciudad de Madrid9 por su carácter histórico, cultural y turístico. Aglutina unos 1.000 puestos de venta10 que comercializan una amplísima variedad de artículos de primera y segunda mano. Se podría decir que es la «madre» de todos los mercados por ser el más grande y antiguo de Europa, cuyos inicios están datados en 1740, según Nieto (2004), y se ubica desde entonces en el cora- zón de la capital.

Los mercadillos municipales son espacios públicos y colectivos que se celebran semanalmente durante unas horas fijas. En la Comunidad de Madrid, unas 10.000 personas atienden los puestos de venta –entre titulares y auxi- liares–, son mayoritariamente autónomos o cooperativistas, generalmente organizados como micropymes de carácter familiar. Actualmente siguen siendo de gestión pública, a pesar de los intentos para derivar su gestión a formas privadas11. Es un canal de distribución comercial estable, singular y alternativo, y no solo complementario del comercio establecido12. Se cele-

rubricaron la ciudadanía y los titulares de los puestos, vídeos de las diversas concentraciones, diversos carteles colgados en los puestos, resumen de las reuniones con los diversos representantes políticos y un largo etcétera. Gran parte de estos datos están disponibles en http://www.plataformadecomerciantesambulantescam.com

8 La Guía de los Mercadillos de la Comunidad de Madrid (Comunidad de Madrid, 2011) es una de las pocas publicaciones oficiales que tratan sobre el comercio ambulante en los mercadillos municipales.

9 Tal y como se recoge en el punto 2 de la Disposición Adicional de la Ordenanza reguladora de la venta en el Rastro (2000).

10 Cada puesto está compuesto por módulos de 1, 2 o 3 metros cada uno ellos, tal como se recoge en el punto 2 del artículo 19 de Ordenanza reguladora de la venta en El Rastro. 11 Como desde hace tiempo sucede en la mayoría de los mercadillos y ferias sectoriales:

artesanales, de alimentación, medievales, navideñas, etc.
12 Tal como se expone en la introducción del rd 1010/1985, de 5 de junio, por el

que se regula el ejercicio de determinadas modalidades de venta fuera de un establecimiento comercial permanente.

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bran de forma periódica y continuada, y son considerados una institución del municipio, con su propia idiosincrasia.

Su función social va más allá del intercambio comercial y de facilitar productos con bajo coste económico, porque, ante todo, son espacios para el encuentro social intergeneracional, interclasista e intercultural. Su ambiente es la calle, al aire libre, lo que facilita relaciones más espontáneas y poco en- corsetadas, donde se establecen vínculos de confianza, cooperación y amistad entre los vendedores, los clientes y comerciantes, y entre los propios usuarios. De hecho, en algunos enclaves, son el único centro de encuentro entre los vecinos, y en otros, casi el único medio de adquirir artículos, si exceptuamos el comercio online13.

En los mercadillos confluyen personas con diversas creencias religiosas, ideas políticas y/o prácticas culturales, tanto vendedores como usuarios. Los comerciantes se dividen casi a partes iguales entre payos y gitanos, y una minoría de otras etnias. El ejemplo más paradigmático de encuentro social es el que se produce cada domingo y festivo en El Rastro de Madrid, un lugar de interés turístico que visitan personas de todo el mundo, y compuesto por comerciantes de diversa procedencia que conviven en armonía desde hace décadas.

Finalmente, he de subrayar que este espacio público y colectivo que son los mercadillos municipales, una vez finalizado su horario de celebración, devuelve la calle a sus propietarios, vecinos y viandantes, a la ciudadanía, para cumplir otras funciones sociales, en algunos casos como aparcamientos públicos.

Importancia sociológica de este estudio de caso

La historia social de los mercadillos municipales es desconocida porque, básicamente, no ha sido objeto de estudio, a excepción de algunos estudios estadísticos realizados sobre su aportación al pib, o para conocer el número

13 Si bien el comercio online ha modificado las pautas de consumo y es un canal comercial que supone una competencia que va en aumento, considero que no podrá sustituir totalmente a los mercadillos, precisamente porque es su espacio singular el que permite su función social.

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de mercadillos y titulares de los puestos existentes por razones de control administrativo.

Quizás esta falta de interés obedezca a que el comercio ambulante his- tóricamente ha sido una actividad muy minoritaria, poco organizada y de- sarrollada por personas vistas como marginales, que vivían en los límites de la sociedad. Además, ha sido considerado como un trabajo denostado, cuando no despreciado socialmente y, en el mejor de los casos, entendido como comercio de segunda.

Sin embargo, todo esto cambió a finales de los años 70 y primeros años 80 del siglo xx. Con la crisis económica y el aumento del paro, los mercadi- llos se convirtieron en una opción de vida y trabajo para una parte de una generación de jóvenes14 que tenían buen nivel educativo y ansias de inde- pendencia y libertad, pero que carecían de sitio en el mercado de trabajo. En aquel momento se necesitaba una mínima inversión para vender en ellos, y prácticamente no había trabas administrativas para desplazarse de un mer- cadillo a otro durante la semana. A su vez, estos vendedores, con un nuevo perfil sociológico, fueron transformando los mercadillos15 al comercializar nuevos productos –que en muchos casos importaban o fabricaban– y mejorar su imagen y ubicación. Todo ello, en un contexto sociopolítico en el que en nuestro país confluían la transición democrática16, la cultural17 y la segunda transición demográfica.

Con esta expansión del comercio ambulante –mayor espacio dedicado a los puestos de venta y apertura de nuevos mercadillos en múltiples munici-

  1. 14  Generación a la que pertenezco, fruto del baby boom en España.
  2. 15  Un ejemplo de interacción dialéctica de los niveles micro y macrosociales.
  3. 16  Para obtener mi Diploma de Estudios Avanzados (dea), en 2008, presenté mi tesina

con el titulo «Buscando un marco teórico para el análisis social de la lucha de las mujeres por la igualdad de género antes y durante la Transición Política española», en el Departamento de Cambio Social de la Universidad Complutense de Madrid. En este trabajo profundicé en la importancia de la confluencia de las transiciones democrática, cultural y segunda transición demográfica para el auge de los movimientos sociales que transformaron la sociedad española, en este caso, aplicada a las relaciones de género.

17 Inglehart (1991) expone una exhaustiva investigación sobre los cambios sociocul- turales que se producen durante este periodo en las sociedades occidentales, liderado por las generaciones nacidas en los años 50 y 60 del siglo xx.

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pios– se comenzó a regular esta actividad en el ámbito nacional18 y, poste- riormente, en el autonómico y municipal19.

En la actualidad, los mercadillos están de moda, y es una actividad que se ha dignificado tras décadas de trabajo y lucha de esta generación, en alianza con la ciudadanía, que disfruta su función social. Se trata de un sector que se ha ido profesionalizando, al tiempo que sus comerciantes han cuidado de preservar su esencia.

Considero que el interés sociológico de este estudio de caso reside en ilustrar el modo en que un grupo social, que en principio carece de todo tipo de recursos, se constituye en colectivo laboral, se organiza, logra resistir las amenazas de las que son objeto, y termina influyendo en las decisiones políticas sobre la regulación de su sector comercial. Sin duda, a su vez, los cambios sociales, económicos, políticos y culturales se reflejan en la evolu- ción del comercio ambulante en los mercadillos municipales. Todo ello en interacción dialéctica entre los niveles micro y macrosociales.

El borrador de Proyecto de Ley de Regulación del Comercio Ambulante y el nacimiento de la Plataforma de Comerciantes Ambulantes

La Plataforma de Comerciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid nació en 1996, a raíz de que el Ejecutivo regional de Ruiz Gallardón redac- tara el primer Borrador de Proyecto de Ley de Venta Ambulante de nivel autonómico (apoyado por organizaciones del sector –como fecoam– que no habían informado al colectivo), cuyo contenido era una grave amenaza para la continuidad de nuestros mercadillos tradicionales. Se pretendía, en- tre otras cuestiones, que las autorizaciones fueran renovadas por un tiempo máximo de cuatro años20 (posteriormente se tenía que volver a solicitar una

18 La primera regulación estatal fue el rd 1010/1985, de 5 de junio, por el que se regula el ejercicio de determinadas modalidades de venta fuera de un establecimiento comercial permanente.

19 Excepto los regulados con anterioridad por ordenanzas municipales, o en las autonomías que tuvieran delegadas las competencias en materia de comercio interior.

20 Artículo 9.4 del borrador del Proyecto de Ley de Regulación de la Venta Ambulante en la Comunidad de Madrid. Elaborado por la Consejería de Economía y Empleo, Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad de Madrid, y firmado por Sonia Méndez

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autorización, lo cual, a través de un sistema de baremación, previsiblemente facilitaría la entrada a otras personas con mayor puntuación, denegándosela al resto), prohibir la ubicación de los mercadillos en las calles y posibilitar que los empresarios pudieran acaparar hasta el 5% de los puestos en cada mercadillo.

Como reacción a esta inesperada regulación y para defender cada uno de los puestos de trabajo de los mercadillos municipales, los vendedores de a pie del mercadillo de Majadahonda iniciamos protestas21 y nombramos «enla- ces» en la mayoría de los mercadillos regionales, con el objetivo de extender las movilizaciones y transmitir información. De esta forma nos constituimos como una Plataforma autonómica22, con prácticas de democracia participa- tiva para decidir y ejecutar las múltiples acciones colectivas de resistencia y lograr garantizar la renovación de nuestras autorizaciones municipales todos los años23, así como solicitar que cada titular pudiera optar a un solo puesto en cada mercadillo.

Tras meses de protestas, colgando carteles de denuncia en nuestros puestos de venta, recogiendo miles de firmas de la ciudadanía en los días de mercadillo, concentrándonos ante la Asamblea de Madrid, registrando escritos a diversas instituciones sociales y políticas y difundiendo nuestras reivindicaciones a los medios de comunicación24, logramos una serie de ob-

Urrutia, jefa del Servicio de Promoción y Ordenación del Comercio y Ángel Luís Martín, técnico del Servicio de Promoción y Ordenación del Comercio, de fecha 16 de febrero de 1996. Remitido a ugt el 22 de marzo de 1996, con registro de salida no 39.

21 «El mercadillo de Majadahonda lidera una protesta contra la ley de venta ambulante». Sierra, 3 de agosto de 1996.

22 La Plataforma en sus inicios estaba compuesta exclusivamente por vendedores de a pie, pero tras meses de protestas se eligió una nueva dirección en la sección sindical de comercio ambulante de ugt-fetese que, por razones estratégicas, se unió a nuestra lucha, al igual que la Asociación de Comerciantes de Mercadillos de la Sierra de Madrid. De esta forma tuvimos un paraguas legal ante el Ejecutivo regional, para presentar nuestras alegaciones y proponer enmiendas a los diversos partidos políticos. Al tiempo manteníamos como portavoz de todos ellos a la coordinadora de la Plataforma.

23 Desde el año 1985, las renovaciones se realizaban año tras año de forma tácita, automática, siempre y cuando se presentara ante los ayuntamientos la documentación requerida en el Artículo 5 del rd 1010/1985, por el que se regula el ejercicio de determinadas modalidades de venta fuera de un establecimiento comercial permanente, o en su caso, en las ordenanzas municipales o legislaciones autonómicas.

24 Entre otras muchas noticias está la publicada por el periódico El País, sección de 215

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jetivos. Por un lado, que fecoam y los lideres de cooperativas no tuvieran más remedio que sumarse a las reivindicaciones del colectivo organizado en la Plataforma, que gozaba del apoyo de los partidos de la oposición25; por otro lado, que se regularan autorizaciones anuales y prorrogables, sin limita- ciones de tiempo (de forma tácita y automáticamente, como era la práctica habitual desde 1985) y que los mercadillos pudieran seguir ubicados en sus lugares habituales, como el Rastro de Madrid. El Proyecto26 fue aprobado el 20 de diciembre de 1996 –Ley 1/1997, de 8 de enero, de venta ambulante de la Comunidad de Madrid–, y en febrero de 1998, el Reglamento27 que la desarrolló.

A partir de enero de 1998 fundamos asociaciones de ámbito local28 para defendernos de la injerencia de otras organizaciones. Una estrategia que fun- cionó muy bien hasta que en el año 2009 surgió una nueva y grave amenaza.

La nueva ofensiva neoliberal: la transposición en la Comunidad de Madrid de la Directiva de Servicios 2006/123/ce

La nueva amenaza a la continuación en nuestros puestos de trabajo y mer- cadillos municipales tradicionales vino de la mano de la transposición de la Directiva 2006/123/ce, del Parlamento Europeo y el Consejo, relativa a los servicios en el mercado interior, por iniciativa del Ejecutivo de Esperanza Aguirre, que presentó en la Asamblea de Madrid un proyecto de ley de Me-

Madrid, por B. A.: «Los vendedores batallan contra la nueva ley que regulará el sector», el 7 de diciembre de 1996.

25 psoe e iu mostraron su apoyo públicamente y registraron múltiples preguntas sobre el Borrador de Proyecto de Ley a la Mesa de la Asamblea de Madrid.

26 No conseguimos que regularan un solo puesto por titular en cada mercadillo. Aunque en el proyecto se mantuvo la posibilidad de optar a un 5% de puestos para las personas físicas o jurídicas, no introdujeron la alegación de algunas organizaciones del sector que pretendían acaparar hasta el 15% de los puestos de cada mercadillo.

27 Previamente realizamos alegaciones al finalmente aprobado Decreto 17/1998, de 5 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Desarrollo de la Ley Reguladora de la Venta Ambulante de la Comunidad de Madrid

28 En 1998 la Asociación trescam en Tres Cantos y majacam en Majadahonda. En el Rastro de Madrid se fundó en el año 2000 la Asociación El Rastro Punto Es.

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didas Liberalizadoras y Apoyo a la Empresa Madrileña, de corte neoliberal29, que modificaba el tiempo de validez de nuestras autorizaciones municipales, conquistado en la Ley 1/1997, de la Venta Ambulante en la Comunidad de Madrid. Este proyecto de ley30 limitaba a dos años las autorizaciones muni- cipales y regulaba renovaciones expresas (se podrían denegar) en lugar de tácitas, automáticas, como era la práctica habitual en los ayuntamientos31.

Lamentablemente, el Gobierno no estaba solo; una vez más lo apoyaban las organizaciones de nuestro sector: las mismas que en 1996, en un principio, apoyaron al Ejecutivo de Gallardón. Esta nueva situación era muy compleja, al «vendernos» que esta modificación venía impuesta por Europa. Sin em- bargo, a pesar de las dificultades, los titulares de los puestos ejercimos una fuerte resistencia, potenciando la Plataforma de Comerciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid (junto a las asociaciones locales que la integraban en ese momento), en defensa de nuestra forma de vida y trabajo. Realiza- mos múltiples asambleas en los mercadillos, locales e iglesias evangélicas y decidimos, conjuntamente, los objetivos, estrategias, acciones a realizar y la distribución de tareas. Así, fuimos deslegitimando a las organizaciones que negociaban con el gobierno regional nuestro futuro laboral, sin el consenti- miento del colectivo.

Tras un minucioso análisis del contenido de la Directiva de Servicios32, constatamos que en ningún lugar se establecía un tiempo concreto de vali- dez de las autorizaciones. Solo apuntaba a «que las autorizaciones para el ejercicio de actividades de servicios que se desarrollaran en suelo público no

29 En una comunicación que expuse en el xi Congreso Español de Sociología en 2013, «Sobre los agentes en la construcción del Estado de Bienestar en España y la actual ofensiva neoliberal que impone relaciones sociales y laborales propias del s. xix» (fes, Actas del Congreso, 2013), ahondo en el retraimiento excepcional de nuestros derechos laborales.

30 El artículo 5 modifica el apartado 4 del Articulo 9 de la Ley 1/ 1997, de 8 de enero, reguladora de la venta ambulante en la Comunidad de Madrid, que regulaba el tiempo de validez de nuestras autorizaciones municipales, que son las que nos permiten o no seguir en nuestro puesto de trabajo habitual.

31 Recogido en el apartado 2 del artículo 12, del Decreto 17/ 1998, de 8 de febrero, que desarrolló la Ley 1/1997, reguladora de la venta ambulante.

32 A nivel estatal, la Directiva de Servicios fue la Ley 17/2009, de 22 de noviembre, sobre el Libre Acceso a las Actividades de Servicios y su Ejercicio, pero en ese momento no se estaban llevando a cabo modificaciones concretas de las normas especificas que regulaban las actividades de servicios.

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podían ser indefinidas, ni obtener renovaciones automáticas». Sin embargo, el Proyecto de Ley de Medidas Liberalizadoras planteaba que los dos años de tiempo de validez de las autorizaciones municipales debía cumplir las siguientes premisas: en primer lugar, «la amortización de las inversiones realizadas» y, en segundo, «una remuneración equitativa de los capitales invertidos». En base a ello, solicitamos que nuestras autorizaciones fueran por 15 años y prorrogables, porque si la directiva prohibía tener autoriza- ciones indefinidas y renovaciones automáticas, no impedía fijar un tiempo mínimo por 15 años prorrogables. Tiempo imprescindible para cumplir las dos premisas anteriores, dado que teníamos –y tenemos– grandes gastos fijos, hipotecas e inversiones a las que hacer frente, podamos o no trabajar debido a las inclemencias meteorológicas.

Además, el Proyecto de Ley de Medidas Liberalizadoras explicitaba que había que liberalizar el sector para facilitar la entrada de nuevos prestado- res de servicios, pero las cuentas no nos cuadraban, pues los mercadillos tenían un límite de espacio que coincidía con los que ocupaban los titulares en ese momento, y el proyecto no contemplaba la ampliación del número de puestos ni la apertura de nuevos mercadillos. Por lo tanto, las consecuen- cias de la aplicación de esta normativa iban abocadas a sacar a los actuales comerciantes ambulantes y sustituirlos por nuevos perfiles de prestadores de servicios. El objetivo fundamental, aunque no declarado, era facilitar la entrada de empresarios con mayor poder adquisitivo, que podrían acaparar, unos pocos de ellos, los 6.000 puestos de venta de los 186 mercadillos de la Comunidad de Madrid, a través de un concurso público que premiaría a los que realizaran mayores inversiones en su puesto, y a los que cumplieran los nuevos requisitos33 que regularía el futuro reglamento que desarrollaría la ley. De esta forma, la expulsión sería legal, aunque la liberalización del sec-

33 Tal como se recoge en el punto 3 la Disposición Transitoria Única, de la Ley finalmente aprobada: «Los prestadores de servicios habilitados en la fecha de entrada en vigor de esta ley podrán seguir realizando su actividad en la Comunidad de Madrid. Reglamentariamente se podrá regular la convalidación automática de las autorizaciones o habilitaciones de los prestadores de servicios, cuyas características quedarán adecuadas a lo dispuesto en esta ley, sin que ello suponga trámites adicionales para los interesados. Excepcionalmente, en el caso de que se exijan nuevos requisitos para el ejercicio de la actividad de servicios, se determinará reglamentariamente el plazo dentro del cual los prestadores deben comunicar a la autoridad competente su cumplimiento».

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tor, en la práctica, implicaba la expropiación de nuestros lugares de trabajo, la precariedad laboral, la desprofesionalización y, en el mejor de los casos, convertirnos en empleados de los nuevos empresarios.

Con esta ofensiva neoliberal se destruía todo lo avanzado durante décadas, agravado por el hecho de que los mercadillos estaban de moda, precisamente por la dura y larga lucha de sus vendedores para dignificarlos.

Estas son las conclusiones a las que llegamos tras una rigurosa investi- gación sobre las consecuencias que tendrían las nuevas normas aplicadas a nuestro colectivo. Para entenderlo es necesario conocer nuestra historia social y, por ello, se la trasladamos por registro a múltiples instituciones sociales y políticas, junto a nuestras reivindicaciones, para que tomaran conciencia de la gravedad y se recogieran nuestras propuestas en las normativas reguladoras.

Previamente, el 8 de diciembre de 2009, comenzamos una campaña de denuncia de la situación descrita, que difundimos en los medios de comu- nicación. Colgamos carteles en los puestos de los mercadillos, solicitamos la firma de la ciudadanía en apoyo a sus vendedores habituales y los mercadi- llos tradicionales. Los titulares de los puestos rubricamos un manifiesto con nuestras primeras propuestas, en el que solicitábamos la renovación de todas las autorizaciones por 15 años prorrogables, que fueran transmisibles, y que se abrieran nuevos mercadillos de gestión pública para dar cabida a nuevos prestadores de servicios.

Como el gobierno autonómico no nos recibía, nos concentramos el 17 de diciembre frente a la Asamblea de Madrid, día previsto para aprobar la nueva ley. Esa misma mañana fecoamjunto a algunos lideres de cooperativas, convocó otra manifestación en defensa del gobierno regional, asegurando que la limitación de nuestras autorizaciones era una imposición europea. Era un intento de confundir al colectivo y desmovilizarnos. La Ley 8/2009 de Medidas Liberalizadoras y Apoyo a la Empresa Madrileña se aprobó, y solo incorporó una enmienda del Partido Socialista que aumentaba la validez de las autorizaciones de dos a cinco años, desestimándose las de Izquierda Unida, que recogía nuestra propuesta de los 15 años prorrogables.

Por este motivo, la Plataforma intensificó las movilizaciones con los si- guientes objetivos respecto al futuro reglamento que desarrollaría la ley: impedir que pudieran solicitarnos nuevos requisitos para renovar las autori- zaciones –y de esta forma sacar nuestros puestos a concurso–, conseguir que

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se regularan autorizaciones por 15 años prorrogables, y un régimen transitorio para que no se aplicara la nueva ley a los titulares que ya estábamos ejerciendo la actividad. Entre otros argumentos, nos apoyamos en el contenido de algu- nos memorándums de la propia directiva –el no 7 y el no 62–, que podrían aplicarse a nuestro caso.

Así mismo, solicitamos que los mercadillos siguieran siendo de gestión pública y al aire libre, pues organizaciones como fecoam34 proponían la creación de lonjas en los mercadillos (espacios cerrados) de gestión privada, evidenciando los motivos de su apoyo al gobierno regional, pues estaban interesados en acaparar y gestionar los mercadillos municipales. A la Admi- nistración esto le interesaba, porque implicaba elevar el coste económico que se pagaría por el uso del suelo público y delegar la gestión, rebajando de este modo el control administrativo sobre la organización, la adjudicación y la renovación de las autorizaciones en los mercadillos. Constituía, en defi- nitiva, una forma de diluir la responsabilidad política y desviar las protestas hacia los gerentes.

Tras meses de movilizaciones, logramos que el Defensor del Pueblo tra- mitara nuestras demandas y que los letrados de la Asamblea de Madrid re- dactaran dos informes solicitando al gobierno regional que revisara la Ley de Medidas Liberalizadoras, basándose en nuestro argumento de que la Comu- nidad de Madrid se había adelantado a la ley de rango superior, la ley marco35 de nivel nacional, que reformaba la Ley 7/1996 de ordenación del comercio minorista (aprobada en febrero de 2010). En ella, el Senado incorporó una Disposición Transitoria Primera, por la presión de la Plataforma36 .

Estas primeras conquistas nos motivaron a seguir luchando, elevando los objetivos para intentar modificar el articulado de la recién aprobada Ley de Medidas Liberalizadoras y conseguir autorizaciones por 15 años prorrogables y un régimen transitorio, y no solo en el reglamento. Así mismo, fueron muy

34 Actualmente es la Asociación de Comercio Ambulante y Ferias de Madrid. En su web siguen defendiendo las lonjas para los mercadillos: http://comerciantesambulantes.com/ quienes-somos/historia.

35 Ley 1/2010, de 1 de marzo, de reforma de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista.

36 Por un acuerdo in voice entre los diputados de ciu y los del psoe. bocg, Senado, Serie ii, núm. 33(d), 5 de febrero de 2010.

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importantes para neutralizar los argumentos del Gobierno autonómico y de las organizaciones que le apoyaban, que perdieron mucha credibilidad.

Con cada avance la Plataforma sumaba más apoyos, a pesar de la com- plejidad de la composición de nuestro colectivo37. Todo ello obligó al Go- bierno de Esperanza Aguirre a convocar una reunión multilateral el 4 de marzo de 2010 entre la Dirección de Comercio, varios concejales, las aso- ciaciones que les apoyaban (fecoam, upta y cooperativas) y la Plataforma. En ella rechazaron nuestras reivindicaciones, razón por la que convocamos una concentración para el 22 de marzo en la Puerta del Sol de Madrid. En ese momento ya habíamos registrado unas 50.000 firmas de ciudadanos y 2.000 de titulares de puestos, y aparecíamos continuamente en los medios de comunicación. Por ello, la Consejería de Economía nos convocó unas horas antes de la concentración, y tras una larga y tensa negociación logramos firmar un principio de acuerdo38 para renovar a los titulares sus autorizaciones por 15 años prorrogables, y un Régimen Transitorio para los que ya estaban en la actividad en 2009. Se recogería en una nueva ley en el plazo de dos meses. Por ello, les concedimos una tregua, y la concentración de Sol se convirtió en asamblea general para informar sobre lo pactado, pero anunciamos que íbamos a seguir vigilantes por si se trataba de una estrategia de desmovili- zación y posteriormente el Ejecutivo autonómico incumplía el acuerdo. De hecho, lo intentó, anunciando a los medios de comunicación el 30 de abril de 2010 que la reforma de la ley regularía autorizaciones por 15 años, ignorando el régimen transitorio pactado. Ese fue el contenido del Anteproyecto en la Memoria de la Secretaría General Técnica que elevó al Consejo Económico y Social, que era básicamente una estafa, porque sin la protección del régimen transitorio nuestros puestos habrían salido a concurso y las autorizaciones por 15 años, paradójicamente, serían para los nuevos empresarios y no para los que ya estábamos en la actividad. Esta perversión del acuerdo, que descu- brimos a tiempo, fue la razón para retomar las movilizaciones, denunciando

37 Compuesto a partes iguales entre payos y gitanos, estos últimos son básicamente cooperativistas.

38 El texto está colgado en http://www.plataformadecomercianesambulantescam. com

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Los procesos participativos contra las normativas neoliberales

su incumplimiento y volviendo a concentrarnos en la Puerta del Sol el 20 de mayo de 201039.

Finalmente, el Ejecutivo autonómico se vio obligado a negociar con la Plataforma el contenido concreto del proyecto de ley, que incorporó nuestras reivindicaciones40 y quedó aprobado como Ley 5/2010, de 10 de julio, de Medidas Fiscales para el Fomento de la Actividad Económica . Sin embargo, los problemas no terminaron, porque las organizaciones que previamente habían apoyado la Ley de Medidas Liberalizadoras esta vez se aliaron con el psoe regional para impulsar un recurso de inconstitucionalidad a nues- tra recién conquistada ley autonómica. Por este motivo, en abril de 2011 se constituyó una comisión bilateral entre el Gobierno autonómico y el central.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Madrid tramitó el proyecto de la ordenanza Adaptación al ámbito de la Ciudad de Madrid de la Directiva 2006/123/ce, del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de diciembre de 2006, relativa a los servicios en el mercado interior41, sin recoger lo con- quistado en la ley autonómica: las autorizaciones por 15 años prorrogables y el régimen transitorio. Entendimos que confiaban en el éxito del recurso de inconstitucionalidad.

Debido a los nuevos obstáculos, lanzamos varias campañas de denuncia. Entre otras cosas, nos concentramos en la Puerta del Sol el 18 de febrero de 2011 exigiendo al Alcalde Ruiz Gallardón nuestras autorizaciones conforme a la ley aprobada, porque nos encontrábamos en un limbo legal42, y recogimos miles de firmas de ciudadanos y titulares de puestos como alegaciones a la ordenanza municipal. Por otro lado, registramos múltiples escritos a todos los portavoces de los grupos políticos en el Ayuntamiento, la Comunidad Au- tónoma, Congreso y Senado, al Alcalde de Madrid, la Presidenta regional, al Presidente del Gobierno de la Nación y al ministro de Industria. Apelábamos

39 Todos los vídeos de las concentraciones están colgados en nuestra web, así como las fotos con las pancartas y los carteles colgados en nuestros puestos, cuyos textos iban modificándose según el momento en que el proceso de negociación se encontrase.

40 Se recogió en la Disposición Transitoria Única, y en el apartado segundo de las Disposiciones Finales de esta ley.

41 La ordenanza modificaba, entre otras muchas normativas, la Ordenanza Municipal Reguladora de la Venta Ambulante. Ayuntamiento de Madrid, 29 de mayo de 2003

42 Recogido en El País, 31 de enero de 2011. Disponible en https://elpais.com/ diario/2011/01/31/madrid/1296476660_850215.html

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a su responsabilidad si recurrían la ley autonómica. Al no tener respuesta, nos volvimos a concentrar en abril de 2011, para exigir que no se recurriera ley43. Finalmente, tras intensas protestas, el Ayuntamiento tuvo que ceder y regular autorizaciones por 15 años y el régimen transitorio en la ordenanza, y logramos paralizar el recurso de inconstitucionalidad. De esta forma, conseguimos cumplir con la directiva de servicios y, a su vez, modificar el ordenamiento jurídico en los diversos niveles territoriales, garantizando la permanencia en nuestros mercadillos municipales tradicionales a todos los

titulares de los puestos de la región.

Conclusión

De este estudio de caso no voy a extraer proposiciones de largo alcance o extrapolarlo a otras situaciones, cuestión que espero poder desarrollar en análisis posteriores. En este relato he priorizado describir nuestro proceso de lucha contra las medidas neoliberales, porque a través de él se puede evi- denciar todo el trabajo que hubo que realizar en tiempo récord, máxime adoptando procesos participativos continuados en cada etapa de la contienda. He de subrayar que, en última instancia, son lo que no ha permitido man- tener durante tanto tiempo las duras movilizaciones y lograr un desenlace positivo. Precisamente, fue la alta inclusión de los vendedores el elemento clave para conformar un movimiento reivindicativo horizontal y sólido, con vínculos entre sus miembros, lo que fortaleció la percepción de pertenencia a este colectivo. Compartir la corresponsabilidad en la toma de decisiones, los objetivos y estrategias, a través de la práctica de la democracia participativa, redundó en una mayor cohesión interna, a pesar de la complejidad de nuestro colectivo en términos sociológicos44. De esta forma, también nos protegi-

43 En http://www.plataformadecomerciantesambulantescam.com se puede visualizar los diversos vídeos que recogen nuestras movilizaciones, las intervenciones en los medios de comunicación y múltiples escritos que han sido registrados, circulares informativas, etc.

44 Se trata de un colectivo compuesto por payos, gitanos y otras minorías étnicas, con niveles culturales, modelos familiares, creencias e ideologías muy diferentes entre sí. Ello no obstante, fuimos capaces de poner en el centro de nuestras movilizaciones la defensa de nuestros puestos de trabajo y el mantenimiento de los mercadillos municipales tradicionales, dejando a un margen cualquier otra cuestión que pudiera alejarnos.

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Los procesos participativos contra las normativas neoliberales

mos ante eventuales vulnerabilidades que podían producirse por la grave y continua ofensiva y las manipulaciones tanto de los poderes públicos como de otras organizaciones con intereses opacos. Por ello, quiero resaltar como antídoto a la ofensiva neoliberal el valor de los procesos participativos, porque posibilitan que la acción social pueda organizarse y mantenerse con mayor fuerza, ya sea a través de un movimiento reivindicativo formal o informal, instituido o instituyente45. Lo más importante es que la organización y los objetivos sean legítimos y legitimados. De esta forma, es posible resistir o al menos neutralizar los efectos más perversos de ciertas políticas. En nuestro caso: lograr la preservación de los espacios públicos como son los mercadillos municipales tradicionales, así como todos y cada uno de los puestos de trabajo de los titulares de estos, con una regulación más justa.

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45 Cfr. Ricoeur (1989). Son muy interesantes los diversos artículos incluidos en esta obra para reflexionar sobre el poder que ejercen las organizaciones que ya están instituidas y la lucha por el cambio social de las que aspiran a una mayor distribución de ese poder, que serían las instituyentes.

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AUTORÍA

Antonio Álvarez-Benavides es Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y la ehess, Profesor Adjunto en el John Jay College of Criminal Justice, The City University of New York, investigador del Grupo de Estudios Socio-Culturales Contemporáneos (gresco-ucm) y miembro del Observatorio de Ciudadanía y Medio Ambiente Sostenible.

Francisco Fernández-Trujillo Moares es Máster en Democracia y Gobierno por la Universidad Autónoma de Madrid, investigador predocto- ral y doctorando en Sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Ariel Sribman Mittelman es Doctor en Ciencia Política por la Univer- sidad de Salamanca, Profesor en la Universitat de Girona y la Stockholms universitet, y Gestor en la Fundación Betiko.

Andy Eric Castillo Patton es Máster en Sociología Aplicada: Problemas Sociales de la Universidad Complutense de Madrid y doctorando en el Pro- grama de Antropología Social y Sociología en la misma universidad.

Pedro Ibarra Güell es Catedrático jubilado de Ciencia Política de la Uni- versidad del País Vasco y Director de la Fundación Betiko.

Rubén Díez García es Doctor en Sociología y Profesor del Departamento de Sociología Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

Juli Antoni Aguado i Hernàndez es Doctor por la Universitat de València, programa de Sociología, postgrados en Desarrollo Local, y Profesor

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del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València.

Susana Marín Traura es Máster Universitario en Bienestar Social: Inter- vención Familiar, Profesora del Departamento de Teoría de la Educación de la Universitat de València y doctoranda en Ciencias Sociales.

Juan Antonio Rodríguez-del-Pino es Doctor por la Universitat de València, programa de Estudios de Género del Instituto de Estudios de la Mujer, Profesor del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València.

Alejandro Ciordia es doctorando en Sociología Política en la Universidad de Trento (Italia) y miembro del grupo de investigación CoACT.

Juan Manuel Brito Díaz es Investigador en el Centro de Estudios y Difu- sión del Atlántico y Profesor atp del Departamento de Ciencias Históricas de la ulpgc.

Néstor García Lázaro es Doctor en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e investigador en el Centro de Estudios y Difusión del Atlántico.

Robert González García es Doctor en Ciencias Políticas y de la Adminis- tración por la Universidad Autónoma de Barcelona, y Profesor-investigador Titular en el Área Académica de Ciencias Políticas y Administración Pública del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (México).

Marco Antonio Rodíguez Gutiérrez es Máster en Arte Urbano por la Facultad de Artes y Diseño de la Universiad Nacional Autónoma de Mé- xico, productor transdiciplinario centrado en procesos en espacio público y activista en Sublevarte Colectivo y LaOtraGrafika en la Ciudad de México.

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Diego de Santiago Delfín es Máster en Antropología Social por la Uni- versidad Iberoamericana Ciudad de México y Profesor de Asignatura en la misma Universidad. Además es Investigador-activista independiente.

Carmen Galdón Corbella es Doctora en Ciencias Sociales por la Uni- versidad Rey Juan Carlos, investigadora independiente, e impulsora y coor- dinadora del colectivo feminista Cuarto Propio en Wikipedia.

Gomer Betancor Nuez es investigador predoctoral en el Doctorado en Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Lía Durán Mogollón es Magíster en Ciencias Sociales y candidata a doc- tor en Sociología. Ha trabajado como docente e investigadora en el área de Sociología en la Universidad de Siegen (Alemania).

Oriol Barranco es Doctor en Sociología por la Universitat Autònoma de Barcelona y la École des Hautes Études en Sciences Sociales (París), Profesor Agregado de Sociología en la Universitat Autònoma de Barcelona y miembro del Centre d’Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidina i el Treball (quit) – Institut d’Estudis del Treball (iet) de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Lluís Parcerisa es Máster en Política Social, Trabajo y Bienestar por la Universidad Autónoma de Barcelona, doctorando en Sociología en la misma Universidad y miembro del grupo de investigación en Globalización, Educación y Políticas Sociales (geps).

Antonio Montañés es doctorando en la University of St. Andrews y la Universitat Autònoma de Barcelona, y Profesor-Tutor en la University of St. Andrews.

Manuel Aparicio Payá es Doctor en Filosofía por la Universidad de Murcia Profesor Asociado en el Departamento de Filosofía de la misma Universidad.

Susana Rodríguez es Doctora en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Profesora-tutora de la Universidad Nacional de

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Educación a Distancia y profesora semipresencial en la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Carmen Torralbo Novella es Licenciada en Ciencias Políticas y Socio- logía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Diploma de Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid, investiga- dora independiente, Coordinadora / Portavoz de la Plataforma de Comer- ciantes Ambulantes de la Comunidad de Madrid, Portavoz de la Asociación El Rastro Punto Es, Coordinadora de la Plataforma Estatal de Comerciantes Ambulantes, Secretaria del Instituto de Sociologia Clinica la Esfera y miem- bro de la Asociación de Profesionales de la Psicologia Humanista y Analisis Transaccional.

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Esta primera edición de Acción colectiva, movilización y resistencias en el siglo xxi se terminó de componer y maquetar en agosto de 2020 y se imprimió durante el verano de la pandemia en Romanyà-Valls (Capellades, Barcelona).


Penula scriptoris requiescat fesa laboris. Explicit iste liber sit scriptor crimine liber. Pax sit scribenti vita salusque legenti. Finito libro reddatur cena magistro.

Acción colectiva, movilización y resistencias en el siglo XXI
En julio de 2019, Valencia acogió el XIII Congreso Español de Sociología. Allí se dieron cita numerosos especialistas en acción colectiva, que compartieron los últimos avances de sus investigaciones bajo la coordinación del Grupo de Trabajo de Movimientos Sociales de la Federación Española de Sociología. En ese encuentro se sitúa el origen de esta obra.La riqueza de los estudios allí presentados tuvo su secuela natural en una serie de fecundos debates. Los textos derivados de todo ello reclamaban ser publicados. Y demandaban un armazón que a un tiempo hiciera justicia a su valor individual y destacara las conexiones entre unos y otros, los hilos conceptuales que atraviesan la totalidad. Esta trilogía da respuesta a todo ello. Así, el primer volumen de este libro se ocupa de la Teoría sobre movimientos sociales; el segundo disecciona sus Genealogías; y el tercero reúne Estudios de caso.Si un principio recorre esta obra, es el de unidad en la diversidad. Se encontrará el lector aquí con los más diversos movimientos, analizados desde las perspectivas epistemológicas y metodológicas más variadas. Así, estos tres volúmenes son testimonio de un encuentro entre estudiosos de la acción colectiva, pero más aún, son un mapa del conocimiento sobre movimientos sociales existente al terminar el segundo decenio del siglo XXI.
http://fundacionbetiko.org/trilogia-editada-colaboracion-federacion-espanola-sociologia-fes-betiko/?fbclid=IwAR1KZ-4pE6_Uc0Ri9EpNEQQ1907TC0T9E5f9K5gmtsESMyBVsLMv4-TR7_E

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